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lunes, 21 de diciembre de 2020

Póster avance de «Alma letal 2», de la colección ¡KUMITE!


Hoy la entrada sigue la máxima aquella de que una imagen vale más que mil palabras.

Se trata de un cartel promocional de la segunda entrega de la saga «Alma letal», que se publica dentro de la colección «¡Kumite!».

Aventuras al estilo de los ochenta y nutridas de acción y artes marciales.

Así que, tal y como dice el cartel, estad atentos a la nueva novela con la que irrumpiremos en 2021.

Por cierto, ¿a  que ha quedado simpático el póster?

 

martes, 19 de mayo de 2020

Serie Amenazas 5 - Lanzamiento de la novela y entrevista al autor

A continuación os presento el siguiente vídeo que se compone de una presentación de la Serie Amenazas de www.isladenabumbu.com con la entrevista al autor Miguel Ángel Naharro, que firma la quinta entrega de la colección de novelas pulp.

Podéis adquirir la novela en la propia web editorial o puntos de venta especializados.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Review: Fantastic Four (2018-) #4

Fantastic Four (2018-) #4 Fantastic Four (2018-) #4 by Dan Slott
My rating: 4 of 5 stars

This fourth issue is just a short story. Half the pages are just to farewell all the characters who helped FF in the other world of the multiverse —ex-FF who were part of the team in the past—. So, that way, we see where are going to go Franklin, Spider-Man, Ghost Rider, Black Panther... after the meeting of the last issue.
And then, back to NY to discover the Baxter Building is their home no more.
Here, I find about four or five incredible pages, a short story inside the main story where I felt in love with the little Val. That's the best intro I ever remember of a new member of the FF.
And, one more time, I have to say the FF are REALLY back. Those were the kind of stories.

*********************

Este cuarto número no es más que una historia corta. La mitad de las páginas no son más que todo un compendio de despedidas de los personajes que ayudaron a los 4F en los números anteriores en el planeta perdido del multiverso en el que se encuentran (los ex-4F the alguna vez pertenecieron a la formación?).
De este modo veremos adónde irán a parar a partir de este número Franklin Richards, Spiderman, Ghost Rider, Black Panther...
Y de ahí, de vuelta a New York para descubrir que el edificio Baxter ya no es de los FF.
Y es aquí donde descubro cuatro o cinco páginas con lo que considero una historia corta de las más alucinantes, y donde he caído rendido a los pies de la pequeña Val. Es la mejor presentación de un miembro de los 4F que recuerdo.
Y lo repito una vez más, los Cuatro Fantásticos han vuelto DE VERDAD. Antes, sus historia eran así.

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domingo, 17 de diciembre de 2017

B.P.R.D. o cómo descubrir un tesoro bajo las sábanas

Creo que fue a mediados de 2016 cuando decidí releer tanto algunas novelas como algunos cómics que, décadas atrás, me llamaron especialmente la atención.

   Así, además de volver a disfrutar de Asimov o de obras como "Tigre, Tigre", de Alfred Berster, también me dispuse a hacer una lectura intensiva de toda la colección Next Men de John Byrne, así como de sus títulos colaterales del sello Legend como Babe o Danger Unlimited.

Portada de la nueva (y muy recomendada) edición de
la novela "Tigre, Tigre", también titulada
"Las estrellas, mi destino", de Alfred Bester.
Ilustración de Enrique Corominas.


   En esa lista también hay clásicos como Flash Gordon (la época de Dan Barry), Las aventuras del joven Indiana Jones, los cómics de Alan Moore para ABC Comics... pero de lo que de verdad tenía ganas era de echarle la zarpa a todo el universo Hellboy.

   Comencé, como es lógico, con las primera obras, alguna de las cuales se traduje para sus primeras ediciones en España. Y no recuerdo cómo llegó a suceder, pero en un determinado momento de esas lecturas que combino con las de las últimas novedades, di un salto a B.P.R.D., la colección del Buró para la Investigación y Defensa de lo Paranormal (en España con acrónimo AIDP).

El equipo B.P.R.D. al completo

   Aunque conocía los personajes secundarios que la protagonizan (Liz, Ape, Johann...) y la idea es leer aventuras complementarias del personaje principal, lo cierto es que ya voy por el séptimo tomo de esta serie y avanzando a un ritmo endiablado. Todavía no he vuelto a tocar los tomos de Hellboy, y eso gracias a una trama tan dinámica como original y bien narrada.



   El dibujante Guy Davis, también me ha sorprendido mucho. O mejor dicho, ha conseguido que me sorprenda de mí mismo. No es mi estilo de dibujo preferido, pero ha conseguido lo mismo que Mike Mignola décadas atrás: conquistarme. Y ahora no puedo concebir una historia de B.P.R.D. que no dibuje él, si bien soy consciente de que actualmente hay otras manos y otros lápices en esta colección. Y es una lástima, pues se retiró de la colección en 2009 para dejar de trabajar como autor de cómics. A excepción de una historia que realizó para Judge Dredd, Davis se ha dedicado a trabajar con Guillermo del Toro como diseñador de la película Pacific Rim y, posteriormente, en la serie The Strain y tantos otros títulos tanto de series de TV como de videojuegos.

Diseño de personaje de Guy Davis para la serie de TV "The Strain"


  Fuera como fuese, yo todavía estoy leyendo el trabajo que se publicó en 2007. La magia que he encontrado, no la suelo encontrar actualmente en muchos títulos. Y esa magia se resume no en encontrar una buena historia, sino que a lo largo de las diversas historias, el nivel de la serie se mantiene en todo momento. En otros casos, todos sabemos lo que sucede: hay una primera saga, como fue en este caso Plague of Frogs, y ya conseguido el éxito, a descansar tocan.

Primer tomo Omnibús de "Plague of Frogs".


   Pero no: treinta y tres números de B.P.R.D. llevo leídos, a 22 páginas de media cada uno. Más de setecientas páginas. Y no ha bajado el nivel ni un ápice, a pesar de que el listón de inicio era bastante alto, muy por encima de la media acostumbrada.

   Y con todas esas páginas ya leídas, sigo sin pensar en poner pausa para saltar a los tomos de Hellboy pendientes de releer (y leer). No hasta haber consumido la última de las páginas de esta maravilla de investigadores de lo paranormal.


domingo, 26 de noviembre de 2017

Los Robots del Amanecer

Tras leer esta obra por segunda vez, considero que esta es quizá la entrega más completa de toda la saga de Robots.

A pesar de ser ciencia ficción, se nota la tendencia detectivesca y sherlockiana de Asimov, que con buen ritmo y diálogos dinámicos (firma habitual en sus trabajos) nos engancha con facilidad en la historia.
Quizá pueda resultar un tanto desconcertante al lector que no haya leído previamente "Bóvedas de Acero" y "El Sol Desnudo" por las numerosas referencias a esas obras, pero creo que igualmente se puede leer de forma individual y disfrutarla.

Por último, señalar el buen sabor de boca al descubrir que aquí nace la semilla del concepto "psicohistoria", que se repetirá en la saga de la Fundación.

Y otro momento agradecido son algunas referencias a la doctora Susan Calvin, protagonista del recopilatorio de relator "Yo, robot".

domingo, 29 de octubre de 2017

Mil palabras al día

   Así me insistía un buen amigo, Ángel, al respecto de no bajar la guardia en el dulce placer de escribir.
   El motivo de tal premisa nació en el momento en que me embarqué en la realización de una novela.    Pero no de un relato, nada de seis, doce o quince mil palabras. Una Novela, con mayúsculas.
   ¿Acaso significa que uno debe redactar mil palabras de esa novela cada día? Pues no, ni mucho menos. Las musas son las que nos proporcionan el ritmo de escritura de cada una de las creaciones.
   Lo importante es escribir cada día.
   Y leer.
   Y disfrutar de la lectura.

   Hoy he terminado de leer por segunda vez un recopilatorio de cuentos cortos de Isaac Asimov. Me refiero a "Compre Júpiter", un título de este autor que goza buena prensa tanto por los relatos como por los textos de presentación a modo de prólogo /epílogo que inserta Asimov entre ellos.
   Le versión que leí en su día y que he releído ahora es la edición de la editorial Bruguera (la de la foto adjunta).


  No es que este libro haya sido algo tan remarcable como para que relea este libro. Hace unos meses me dispuse a releer las obras de Asimov, pues recordaba que las disfruté mucho, pero no las recuerdo en detalle. Y no pensaba limitarme a la trilogía que todos podemos pensar, así que empecé por "Yo, robot", "Bóvedas de acero", "El Sol desnudo"... y está siendo toda una experiencia en combinación con las novelas nuevas que devoro al alimón en mi día a día.

   A Asimov lo comencé a leer a eso de los dieciocho años, y fue agradable descubrir que tal admiración la compartía con Jordi, hermano mayor de la chica del instituto con la que salía allá a mediados de los lejanos ochenta. Fueron unos años en los que recorrí toda la saga de robots y, posteriormente, toda la saga de La Fundación. Junto con la influencia de mi madre, también lectora inagotable de novelas de todo tipo, fue quizá la etapa de mi vida en la que sabía que no pararía de leer y escribir.
   Qué equivocado estaba.

   Con el paso el tiempo, terminé trabajando y colaborando en diversas editoriales. Escribía prácticamente todo tipo de escritos, casi todo periodístico. Pero no escribía ninguna historia, y quizá por ese motivo mi trayectoria editorial se vio truncada (probablemente la trunqué casi intencionadamente en un absoluto running to stand still).
   De algún modo la década de los noventa se diluyó en el tiempo sin que pudiera lanzarme a escribir creaciones propias hasta finales de esa década. En esos años me definí como guionista de dibujos animados y cómics, y he de decir que fue una de las experiencias más agradables que recuerdo.


   Cuando Ángel L. Marín me pidió que colaborara en una antología de relatos de temática steampunk, me sentí especialmente motivado. Sabía que imaginación no me faltaba, pero tenía que hacer un buen trabajo tanto para Ángel como para mí mismo. Me tenía que demostrar que era capaz de volver a empezar "en frío". Y me sorprendí a mí mismo, pues la historia nació casi sola, aunque las sensaciones fueron muy distintas a lo que experimenté en el pasado como guionista.

   Curiosamente, cuando apareció la antología "Historias de Ansalance", yo había escrito dos historias en lugar de una. Además, creo recordar que la extensión debía ser de unas ocho mil o diez mil palabras, y ambas superan las dieciocho mil palabras.
   Supongo que debió gustar mi trabajo, al menos en la editorial (a Ángel sé de sobra que le gustaron, para mi alivio).

   Una vez alcanzas ese punto, lo vital es no dejar de escribir. Escribir lo que sea, pero sin forzar la máquina. Así, en ocasiones he recuperado algunas historias inéditas que guardo y que he corregido una y otra vez, he escrito algunos relatos nuevos y, en general, me he puesto las pilas para intentar mantener esas mil palabras diarias, como el que va al gimnasio cada día.

  El problema de compaginarlo con la lectura es que esa lista interminable de obras que esperan en el purgatorio de la estantería a ser leídas, incrementa de manera impresionante semana tras semana.
   Uno intenta ser lo más prudente posible, pero es inevitable, pues aunque las versiones digitales son toda una bendición a mi presbicia, no puedo evitar querer y desear el dulce placer del papel(1).

   ¿Dónde está el problema entonces? Pues en todo lo que he revisado en "Compre Júpiter" y en el mensaje que extraigo de ello.
   He olvidado un poco quién soy cuando firmo, y especialmente cuando releo todo lo concerniente a "Versos luminosos"·, no puedo evitar sentirme tremendamente identificado con el autor.
   También he olvidado lo divertido de lo que es un relato corto, como los que hacía en antaño. Son esos relatos que uno identifica con el formato de los episodios de "Twilight Zone" o "La hora de Alfred Hitchcock".

   La conclusión es que una novela larga requiere tiempo y dedicación, y hay días en los que sencillamente no puedes. O mejor dicho, no debes tocarla.

   Para mi error, cuando he sido consciente de que no era el día adecuado, he caído en el miedo al teclado. Mi mujer, Ligia, que con santa paciencia sabe aguantar todas mis excentricidades, siempre sabe tranquilizarme. Su fe ciega en el "ya te saldrá, como siempre te pasa" es la paz en mi vida, la luz que necesitas cuando te levantas a oscuras por la noche, la barra de seguridad de la montaña rusa... ¿sigo? Bueno, creo que ha quedado claro.

   El miedo al teclado es comprensible, pero cuando no atacas a las teclas con cualquier otra cosa y, por contra, te dedicas exclusivamente a la lectura salvaje como refugio, hay que saber levantar la vista, cerrar el libro y sentarte ante la pantalla. O, como mínimo, ante la hoja en blanco(2).

   Quizá esa nueva historia que hagas sea devoción de millones, o quizá quede enterrada entre miles y miles de textos que se pierden en el tiempo.
   Pero, por Crom: ¿mil palabras al día?
   ¿Solo mil?

   Décadas atrás, por una ventana mística, de taquiones, interdimensional o vaya usted a saber de qué naturaleza, se asomó mi joven yo y me recriminó dos cosas:
   1- Si mil palabras al día eran demasiado pocas para mí, ¿a qué demonios espero a montar mi propia saga privada de relatos?
   2- Si antes aporreaba una máquina de escribir Olivetti Lettera que me legó mi madre, ¿cómo es posible que ponga pegas en una época donde no hay cintas de tinta ni tiras de típex interrumpiendo el traqueteo de las teclas?

   Así, mientras esta semana espera la relectura de "Los robots del amanecer" de Asimov, el inicio de "La canción de Bêlit"(3) de Rodolfo Martínez y Robert E. Howard, y la lectura de algún que otro tomo de cómics, la misión consiste en no solo finalizar el capítulo trece de la novela, sino de que esas mil palabras se conviertan en todo un autorregalo diario.



(1) Si en otros tiempos mi pasión por el papel era desmedida, ahora no ha bajado su ritmo, aunque hay una regla para no colapsar los metros cuadrados de nuestro hogar: O bien debe ser una edición con fuertes connotaciones nostálgicas, o bien se trata de una edición en un formato que merece estar en la estantería. Hoy por hoy, las versiones digitales me ayudan a poder aplicar esta norma sin prescindir de ciertas lecturas que también me apetecen, pero que no puedo atesorar físicamente.

(2) Realmente, casi todo lo que hago nace en libretas de todos los tamaños y formatos que atesoro, junto con una colección de estilográficas que mi mujer se ha encargado de alimentar con diversos modelos y tinteros que enamoran a cualquiera. Nada más agradable para invitar a la escritura.

(3) "La canción de Bêlit", Rodolfo Martínez y Robert E. Howard. Octubre, 2017, Sportula.

martes, 15 de agosto de 2017

Sherlock Holmes en Hope Canyon: Una historia detectivesca con doble sentido

Sherlock Holmes en Hope Canyon: Una historia detectivesca con doble sentidoSherlock Holmes en Hope Canyon: Una historia detectivesca con doble sentido by Mark Twain
My rating: 5 of 5 stars

Siempre es agradable leer una historia de estas características, pero en este caso hay que aplaudir una edición especialmente cuidada.

Esta historia corresponde a un relato de Mark Twain, no de Arthur Conan Doyle, con una clara intención de mofa hacia la figura del detective por parte del creador de Tom Sawyer.

Por este motivo, se agradece tanto el trabajado prólogo como las notas finales, que sitúan al lector al respecto de una historia desconcertante.

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miércoles, 26 de julio de 2017

Review de Sherlock Holmes contra Fu Manchú en Goodreads

Sherlock Holmes contra Fu ManchúSherlock Holmes contra Fu Manchú by Cay Van Ash
My rating: 3 of 5 stars

No se puede decir que no me guste, pero Cay Van Ash da demasiadas vueltas y el libro ocupa el doble de lo necesario en páginas para la historia que explica.
La sensación es que he leído algo que me recuerda más una película de la Hammer que no las novelas de Sherlock Holmes o de Fu Manchu.


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