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domingo, 13 de agosto de 2023

Babylon 5: The Road Home (2023)


 Si hay un autor más allá de Peter David o John Byrne que me haya apasionado con sus guiones, ese es sin duda J. Michael Strawcynski. No quiero decir con ello que no haya más guionistas y escritores en mi particular "Hall of Fame", pues comparten ese listado Alan Moore, Christopher Golden, Preston & Child, Chuck Dixon, Robert E. Howard, Mark Millar, Clark Carrados o Carlos Saiz Cidoncha.

Pero Strawcynski es caso aparte. Tanto en sus producciones audiovisuales como en sus guiones, tiene una sensibilidad especial. Es como ese cantante de voz peculiar que, sin ser el mejor o el peor, siempre te llama la atención de forma distinta. Es como ese solo de guitarra que sabes que solamente puede ser de Eddie Van Halen, ese teclado que solamente puede pertenecer a John Lord, o esa voz que sabes que por mucho que el universo muera y renazca, pertenece y pertenecerá exclusivamente a Steven Tyler.


"la fuerza más poderosa del universo es el amor."


La serie de TV Babylon 5 es claro ejemplo de ello, pues aunque la premisa pueda sonar a una especial de Star Trek Deep Space 9, cuando te adentras en los personajes y en sus vivencias, en las vidas particulares de ellos, todo adquiere una dimensión distinta.

Babylon 5: The Road Home (traducida en su versión latina como "El viaje a casa" a pesar de que signifique "el camino a casa") es todo aquello que Strawcynski quería dejar como mensaje final en una saga que ya es historia de la ciencia ficción audiovisual por méritos propios. El recurso es realizarla en dibujos animados, lo que permite recuperar a todo el elenco de personajes don las voces de sus actores principales en el coro de doblaje, lo que favorece que el espectador que conoce la serie disfrute de esa experiencia de forma especial.


El mensaje de la película, esa última llamada del autor antes del cierre definitivo de Babylon 5, no es otro que subrayar ese plano personal más allá del tablero de juego de una estación espacial, naves de combate /defensa y razas oscuras y alienígenas. Es un mensaje del autor más que probablemente a estas nuevas generaciones que sustituirán a todo lo que nación en los ochenta y noventa del pasado siglo XX. Es un recordatorio de que la destrucción y el odio son efímeros, mientras que la fuerza más poderosa del universo es el amor.


"escenas trepidantes y una gran banda sonora."


¿Extraño a la hora de recomendar una película de ciencia ficción?
Ni hablar, todo lo contrario. Y esa es la genialidad de J.M.Strawcynski y de su peculiar estilo narrativo. No falta acción, no echará nadie en falta los momentos de tensión ni la intriga, pero el mensaje tampoco se diluye tras escenas trepidantes y una gran banda sonora. Prevalece, tal como prevalecerá en el recuerdo esta saga.


¿Que no viste Babylon 5, o quizá sólo algún episodio suelto?

Pues tienes todavía un buen tesoro por descubrir. Busca esa serie. Y si te convence, sigue luego tras la pista de "Jeremiah", otra serie de TV de Strawcynski que tampoco deberías dejar de lado.

Yo, mientras tanto, desempolvo "Demon Night", novela pendiente del autor en mi librería, pues caerá pronto su lectura. Siempre la aplacé porque me regalaron una edición en castellano cuya traducción me consta que es bastante desafortunada desde el mismo título (tradujeron "Demon Night" como "La noche de los demonios").
"Demon Night" fue su primera novela. La escribió en 1988 y tiene toda la esencia que más tarde se vería en sus creaciones dentro del cómic y la TV.

Y como punto final, pues como diría mi admirado Peter David "estoy divagando", dejaré una imagen que sale en los créditos, justo al terminar estos. Siempre es agradable comprobar que en momentos como el de una película como esta con todas sus connotaciones, no se olvida a quien fue parte de la tripulación y abandonó el viaje a medio camino.


TRAILER OFICIAL





domingo, 20 de diciembre de 2020

Joss Whedon o el deporte de los ameboides por poner verde al mejor director de superhéroes

Joss Whedon

 Una vez más, me lío a responder y termino escribiendo todo un artículo de fondo.
Esta vez el «culpable» es mi amigo y escritor Raúl Montesdeoca cuando respondía a un post con una imagen más que provocadora de malos rollos contra Joss Whedon que aquí no voy a reproducir por no fomentar ese equivalente de híbrido de prensa rosa y troll que tanto emociona a unos y cabrea a otros en un interesante y desconcertante juego de emociones enfrentadas.

Lo que comentó Raúl en el grupo «Proyecto Pulp» de Facebook fue lo siguiente:

«Estas noticias son inquietantes. Uno nunca sabe cuál es el verdadero interés tras ellas. No sé muy bien que insinúan los actores de esta película porque no terminan de hablar claro. “Comportamiento grosero, abusivo y poco profesional” son unas acusaciones un tanto vagas e imprecisas. Si hay algo que denunciar que lo hagan en un juzgado, pero estos jueguecitos de ir dejando caer insinuaciones en la prensa me repelen en grado sumo. 🙁»

Tras leer las palabras de Raúl, más de acuerdo no podía estar con mi colega, pero también tenía ganas de decir la mía para intentar que la gente que propaga cierto tipo de noticias «cabreadoras» sientan durante un instante ni que sea un mínimo de vergüenza y pudor en lugar de satisfacción.
La opción 1 era hacer un chiste con lo de «grado sumo» y sugerir que en Kumite incluyéramos por sin el arte del sumo de una vez con un villano que lanzara arroz radioactivo al respetable antes de abalanzar su tonelaje contra sus adversarios.
La opción 2 era escribir algo que valiera la pena, a pesar de esa sensación de que todo esto es en muchas ocasiones predicar en el desierto.

Y es que no las tengo todas conmigo, pues vivo en un país donde la programación infantil se ha visto sustituida desde hace décadas por prensa del corazón con contenidos de dudoso gusto y que ha provocado que una generación haya crecido con la nariz pegada al chat de un móvil mientras mamá miraba la tele y se olvidaba de hacer una cosa que antes existía: la merienda.

Por ese motivo, soy consciente de que la respuesta que iba a poner en el muro y que, por extensión, creo que vale la pena que la conserve en mi blog, será un texto que muy poca gente leerá hasta el final. Pues se trata de razonar con datos, no con exabruptos e insinuaciones descaradas.
Eso sí, sé quiénes sí lo leerán todo e incluso se identificarán en algunos aspectos. Pues no más razón tiene el que grita más fuerte.
Mi respuesta a Raúl —más que respuesta, continuación a lo que dijo— reza así:

Para lo que comentas, Raúl, deberíamos partir de la base de creer lo que dice ese texto promocional de polémicas. Y ni tú ni yo nos lo creemos ciegamente, pues ya son muchos años que oímos la distorsiones de las noticias que llegan por Internet como cuando de pequeños jugábamos al teléfono: «por aquí me han dicho, y yo por aquí digo».

Foto promocional de Firefly.
Una foto que pongo porque me apetece mucho más que otra cosa.

Lo único que yo intuyo —e igual me equivoco— es que es una noticia al estilo «Sálvame» de Telecinco, donde se retuerce una probable realidad: que Joss Whedon ha tenido que poner firmes en alguna ocasión a algunos actores para que hicieran bien su trabajo.

Es un director de cine y, al igual que un entrenador de fútbol, debe bregar con «estrellas» a las que hay que darles los toques que haga falta si no lo hacen bien, o incluso si lo hacen bien, pero no del modo que quiere el director.


Por lo que yo sabía, Gadot no quiso filmar una escena en la que terminaba cayendo encima de Flash. Whedon se cabreó y la actriz se quejó a dirección por la bronca que le metió.

La escena se rodó con una doble, actriz y director se reunieron y lo solucionaron en privado.

Más gordas las he tenido yo en mi trabajo.


Pero como ha trascendido, Whedon ha mandado al garete la serie «The Enders», y lo explicó así EN NOVIEMBRE 2020:


«Este año de desafíos sin precedentes me ha trastocado la vida y mi perspectiva al respecto de un modo que nunca pude imaginar, y si bien desarrollar y producir The Nevers ha sido una experiencia con la que he disfrutado, me doy cuenta de que el nivel de compromiso que requiere seguir adelante, combinado con los desafíos físicos de hacer esta gran serie durante una pandemia global es más de lo que puedo asumir y eso afectaría al resultado final en la serie.

Estoy realmente agotado, así que freno para reorientar mis energías hacia mi propia vida, que está al borde de un cambio emocionante. Estoy tremendamente orgulloso del trabajo que hemos hecho; estoy agradecido  todo mi equipo y colaboradores y a HBO por la oportunidad de dar forma a otro mundo imaginario. The Nevers es un trabajo lleno de amor, pero después de más de dos años, el amor es todo lo que ya puedo ofrecer. Eso nunca se dejará de ser así.»


La serie «The nevers» —ojo que no se traduce como «Las neveras», es un juego con la palabra «never» (nunca) convertido en nombre propio— que creó Whedon para HBO versa de nuevo en heroínas, mujeres en una época victoriana que se descubren como poseedoras de poderes. Y, como es de suponer, unirán fuerzas contra un mal común, pues eso de tener poderes y pasar el día jugando al parchís o al julepe como que no. La protagonista principal la interpreta la norirlandesa Laura Donnelly (yo no he visto «Outlanders,» pero lleva seis años en esa serie de TV, así que muy mala no será y, tal como se aprecia en la imagen adjunta, va de un señor con escopeta que se sube a la roca de un monte con una señora que lo coge de la mano).

Imagen promocional de la serie donde, si nos fijamos a la izquierda,
podremos comprobar que los protagonistas son 
más altos que un pino.

Whedon terminó de escribir «The nevers» por completo en febrero de 2019 y, tras un año de casting, el COVID frenó tremendamente la posibilidad de la realización tal como la había diseñado en producción Gemma Jackson, en cuyo CV se encuentra el diseño de producción de Juego de Tronos.


Mi conclusión: Lo dice el propio Whedon. Ha encontrado «un cambio emocionante» y, como se lo puede permitir, manda a paseo todo aquello que le está provocando tantos sinsabores y se centra allí donde no le tocan las narices.

Sinceramente dudo que el cambio emocionante al que alude sea retomar Firefly, como más de uno habrá pensado. Yo sería el primero en dar saltos de alegría, pero no pinta que vaya a ser así. La serie Firefly ahora está en manos de Disney, que lo que se plantea es hacer una serie familiar, muy Disney, donde Inara no tendría cabida tal como era ya que la casa de Mickey Mouse ni admitirá nunca que una prostituta forme parte de la nueva Firefly.

Sea lo que sea, si es un proyecto ciertamente desarrollado por Whedon, seguro que será interesante. Tras Buffy, Firefly, Avengers, Cabin in the Woods, Agents of SHIELD y Dollhouse, sé que será un éxito seguro.

Su error, a mi modo de ver, fue embarcarse en un refrito de un mal producto de Zack Snyder, algo donde Whedon no era el creador. Por eso, ese plus que se detecta en todo lo que Whedon crea, no aparece ni por asomo en la JLA. Es técnicamente correcto y narra lo que le pidieron que contara.

Y yo me pregunto, ¿qué habría pasado si a Joss Whedon se le hubiera permitido escribir su propia historia de la JLA?

Supongo que habría dicho «no, gracias, a mí lo que me gusta son Los Vengadores». No, bromas aparte: no hay nadie que no esté de acuerdo en que la historia sería absolutamente distinta y ahí sí se habría notado tanto el toque creativo, como el resultado de un casting completamente diferente.

Postdata: ¿No fue Whedon quien dijo que quería dirigir algún día a la Viuda Negra?

Joss Whedon le pregunta con su verbigracia y donaire habituales
a la Viuda Negra si esta «se da cuén...».
Pero ella no puede, no puede.

sábado, 11 de abril de 2020

Cosas que haces en estos días de confinamiento responsable (Parte 2) - Viejas sagas Cinematográficas de Artes Marciales

Portada de la edición de Selecta Vision
Jet Li pone cara de pillín mientras juega
con el palito.
Tras ver "Érase una vez en China", me decidí a ver su segunda parte, cuya fecha de estreno fue en 1992 (solo un año más tarde que su predecesora).
Solo por ese motivo —iluso de mí—, pensé que esta nueva entrega sería bastante similar a la primera.
En fin, os lo explico:
De nuevo, Jet Li se pone en la piel del maestro de artes marciales Wong Fei Hung y comienza la acción, pero todo ha cambiado bastante. El protagonista sigue en compañía de su prima. Ambos van acompañados por un nuevo personaje secundario, torpe, payaso y buen luchador. Pero todos aquellos otros compañeros secundarios y seguidores del maestro que conocimos en la entrega anterior no aparecen en esta película por ningún lado, cuando precisamente formaban parte de aquello que engrandecía la historia. Y el principal error de esta segunda entrega está, a mi modo de ver, en prescindir de ellos.
La aventura en sí para esta segunda entrega es casi inexistente y se fundamente en la secta del Loto Blanco. Mi decepción es grande, pues imaginaba una seca poderosa, con guerreros parecidos a los de La Mano en Daredevil. Pero la película adolece de guión, de una base sobre la que se sostenga la historia. De hecho, llegas al final sin tener claro qué ha sucedido. Se inserta la figura de un grupo de niños que precisan ayuda de tal forma que parece que se haya incluido esa parte con calzador para rellenar un poco la historia, así como un trasfondo político de una resistencia en la sombra. Pero se hace de tal modo que es como si esa parte de la historia no existiera.
Carátula de la edición de Manga Films,
unas cuantos años antes de que
Selecta Vision cogiera el testigo.
Cabe pues agradecer el buen arte de Jet Li en sus peleas, pues llega un punto en que tienes la sensación de estar asistiendo exclusivamente a un catálogo de golpes, patadas y saltos sin que importe el motivo.
Hay dos combates destacados al final de la historia, tal como sucediera en la primera entrega. El primero es ciertamente ridículo y con un exceso de escenas con los típicos cables invisibles, aquí empleados en sostener una imposible pirámide de mesas en pleno combate.
El segundo es un combate donde principalmente se usa lanza de bambú, aunque al final se emplea un trapo mojado y enrollado del que al mismo inicio de la película ya se hace un avance.
Así pues, tras la experiencia aceptable y agradable de la primera entrega, esta segunda película 
desinfla por completo mi ímpetu devorador de las seis entregas, pues el chasco ha sido importante.
No digo que no vaya a ver la tercera parte, pero si tras la primera no tarde ni un día en ver la siguiente, ahora tardaré un poco en animarme a poner en mi pantalla a Jet Li como Wong Fei Hung.
Así que se me ocurre algo para seguir revisando sagas añejas de artes marciales.  Por ejemplo, ¿cómo se llamaba aquella saga de piratas que protagonizaba Jackie Chan?



Trailer de Érase una vez en China 2, de Selecta Visión.


domingo, 22 de marzo de 2020

Renegades (o "una de polis a lo Arma Letal")

En 1989, los videoclubs y cines de barrio acogieron a una nueva criatura titulada "Renegades", una película de aquel blockbuster añorado donde dos de los protagonistas destacados del exitoso western "Young Guns" (Arma Joven) se convertían en protagonistas de una historia al más puro estilo de "Nighthawks" (Halcones de la Noche) o "Cobra".

El atípico y rebelde policía secreta Buster McHenry (Kiefer Sutherland) y el indio Hank Storm (Lou Diamond Phillips) se ven obligados a ir codo con codo contra un grupo de ladrones, mafiosos y asesinos.

Es pura esencia de los ochenta y muy recomendable para quienes echan de menos esas producciones con esa quintaesencia que creó maravillas como fueron las primera entregas de "Die Hard" o "Lethal Weapon", sin grandes presupuestos pero con personajes que calaban hondo en el espectador.

Robert Knepper (izquierda)
haciendo (cómo no) de malo muy malo
A diferencia de los ejemplos anteriores, "Renegades" no tuvo segunda parte. Pero así eran los ochenta. Nos dejaban joyas. Quizá no fueran diamantes, pero sí buenos rubíes que vale la pena volver a ver con los años.

Para amantes de curiosidades, el odioso jefe de los "malos" es un jovencísimo Robert Knepper, el mismo que habéis visto luego en "Prison Break" o "Heroes". A pesar de lo joven que aparece, podremos reconocer esos gestos de criminal tan característicos de este actor.

Otra curiosidad para acabar es el director, Jack Sholder, a quien sí lo he relacionado con esa esencia ochentera, pero en películas más de terror. Ha dirigido la segunda entrega de Pesadilla en Elm Street y películas como The Hidden (Lo Oculto) por la que le dieron el Premio de la Crítica en el Festival de Sitges en 1987, Wishmaster 2, Alone in the dark (ojo, una versión de 1982, no la del videojuego)... pero ninguna que se pueda englobar dentro del género policíaco como "Renegades".

Por supuesto, la recomiendo. a todos aquellos que quieran pasar una tarde /noche clásica de cine policíaco al viejo estilo durante 100 minutos de ritmo continuo.


Trailer de la película.